Como nunca antes desde que asumió el cargo, en los últimos días el Congreso argentino solo le ha estado dando buenas noticias a Javier Milei. No por una votación en particular sino por la ruptura en ambas cámaras. El miércoles pasado, los 127 nuevos diputados que ganaron escaños en las últimas elecciones intermedias prestaron juramento con una nueva característica: Milei ahora disfruta de la primera minoría de 95 libertarios, gracias a la entrada de último minuto de legisladores que alguna vez respondieron a Mauricio Macri. Mientras tanto, la bancada de Fuerza Patria que sufre el reciente éxodo de tres diputados de Catamarca queda en segundo lugar con 94. Unos días antes, el 28 de noviembre, 23 nuevos senadores –menos la cancelada Lorena Villaverde (La Libertad Avanza), que aún puede regresar a su escaño en la cámara baja– prestaron juramento y las matemáticas aquí también sonríen al gobierno, que se ha convertido en la segunda minoría con 19 escaños propios. Para poner esto en perspectiva, hasta ahora sólo contaba con siete senadores. Y retrocediendo un poco más, hasta 2021 cuando Milei irrumpió en la política, solo tenía dos diputados: él mismo y Victoria Villarruel. La nueva aritmética del Congreso es consecuencia de una elección con un resultado sorpresa que tomó la forma de un plebiscito: más del 40 por ciento en todo el país para La Libertad Avanza y un triunfo inesperado en la provincia de Buenos Aires, lo que da al gobierno un respiro para fortalecer sus proyectos de ley, decretos y vetos. Al partido gobernante todavía le falta quórum, es cierto, pero tiene dos bancadas cuyo crecimiento es impresionante, teniendo en cuenta su punto de partida. Milei se envalentona. Su peor error, sin embargo, sería convencerse de que ya no necesita negociar nada con nadie. El Senado es el último obstáculo, en ese aspecto. Los 28 senadores que aún tienen los peronistas -aunque seis menos que antes de las elecciones intermedias- son la primera minoría y bloquearán la aprobación de iniciativas libertarias sin el necesario consenso con sus socios del PRO o incluso con los gobernadores de la oposición, que gestionan esos votos por control remoto desde sus provincias. ¿Tendrá el gobierno que actualizar los pagos de dinero que ha estado negando a esos patrones del interior si busca imponer su agenda legislativa? En política, como está aprendiendo Milei, todo tiene que ver con todo.



