Pescar para comer ya tiene reglas: una provincia argentina reguló la pesca de subsistencia

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En numerosos rincones de la Argentina, la pesca representa mucho más que una actividad recreativa. Para muchas familias, especialmente en localidades costeras y ribereñas, constituye una forma de obtener alimento para el consumo diario. Con ese escenario como punto de partida, la provincia de Santa Cruz dio un paso inédito en el país al aprobar un régimen específico para la denominada pesca de subsistencia, una modalidad que hasta ahora no contaba con una reglamentación propia. La medida fue oficializada mediante la Disposición N° 162, firmada por el secretario de Estado de Pesca y Acuicultura, Sergio Klimenko, y establece derechos, obligaciones y límites para quienes desarrollan esta actividad. El nuevo reglamento define la pesca de subsistencia como aquella realizada en pequeña escala por personas físicas, destinada principalmente al autoconsumo y al abastecimiento básico del grupo familiar, sin fines comerciales como actividad principal. Hasta ahora, la actividad pesquera en Santa Cruz estaba regulada por la Ley Provincial N.º 1464, de carácter general, y la Ley N.º 2934, referida a la pesca artesanal comercial. Sin embargo, ninguna contemplaba una categoría específica para quienes pescan exclusivamente para alimentar a sus familias.  Por ese motivo, la disposición sostiene que era necesario crear un régimen propio que definiera claramente los alcances, requisitos y condiciones de esta modalidad. Licencia obligatoria y límite de captura Uno de los puntos centrales del nuevo reglamento es que los pescadores de subsistencia deberán tramitar una licencia habilitante. Además, la normativa fija un límite máximo de 10 kg diarios por pescador, una diferencia sustancial respecto de la pesca artesanal comercial, que se rige por otras condiciones. Asimismo, cada persona podrá utilizar únicamente un arte de pesca habilitado por vez y deberá permanecer presente durante toda la maniobra de captura. Las redes autorizadas son de dos tipos: pasivas de enmalle y de enmalle activas, conocidas como “redes vivas”, con una luz de malla de entre 40 y 120 mm, una altura máxima de cuatro m y una longitud máxima de treinta m. Aunque el objetivo principal del régimen es garantizar el autoconsumo, la normativa contempla una excepción. Los pescadores podrán comercializar hasta el 50% del volumen capturado, siempre que se trate del excedente no destinado al consumo familiar. Sin embargo, esa venta solo podrá realizarse al consumidor final o a establecimientos habilitados, respetando la normativa sanitaria vigente. Los cuestionamientos de los pescadores deportivos La creación del nuevo régimen generó las primeras críticas dentro del sector pesquero. Uno de los dirigentes que manifestó reparos fue Ángel “Peco” Benegas, vicepresidente del Club de Pescadores de Río Gallegos, quien anunció que la institución solicitará una reunión con las autoridades provinciales para conocer los fundamentos técnicos de la medida. Según explicó, uno de los principales cuestionamientos apunta al límite diario de 10 kg, ya que considera que no refleja el comportamiento natural del recurso pesquero. “El mar no es una góndola”, resumió Benegas para explicar que existen jornadas donde apenas se obtiene una captura y otras en las que pueden aparecer varios peces de gran porte en pocas horas. A su entender, establecer un tope fijo por día no contempla la dinámica propia de la pesca costera, donde los resultados varían considerablemente según las condiciones climáticas, las mareas y la presencia de cardúmenes. Asimismo, criticó que los clubes de pesca no fueron convocados durante la elaboración de la reglamentación, por lo que reclamó una mayor participación del sector en futuras modificaciones. Un régimen pionero en la Argentina Si bien otras provincias contemplan la pesca de subsistencia dentro de su legislación general, Santa Cruz se convirtió en la primera jurisdicción del país en crear un régimen exclusivo para esta modalidad. En Formosa, por ejemplo, la normativa provincial reconoce la categoría de pesca por subsistencia, cuyos pescadores están exentos del pago de la licencia y deben respetar cupos, tallas mínimas y vedas. Sin embargo, no existe una reglamentación específica como la que ahora implementó Santa Cruz. De este modo, la provincia patagónica inaugura un nuevo esquema de administración del recurso, con reglas propias para quienes pescan con el objetivo de llevar alimento a sus hogares, aunque el debate sobre su aplicación y sus límites recién comienza, preocupando mucho a los que cuentan a ríos y mares como fuente de alimentos.  ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo.  Suscribite gratis al newsletter 

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