Sergio Velázquez y José Videla, dos pilotos que trabajaron en aviones presidenciales durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), han confirmado que llevaban maletas al sur, principalmente a Santa Cruz, muchas veces “sin pasajeros”. Las declaraciones se dieron en el marco del juicio por los cuadernos de corrupción denominados ‘Cuadernos’ en la sala del TOF7 (Tribunal Oral Federal), donde ambos testigos ratificaron testimonios previos que confirmaron el traslado de equipajes candados cargados por los secretarios privados que trabajaban para los expresidentes. Velázquez, ex piloto de Tango 01, sostuvo que las maletas fueron cargadas directamente en la aeronave desde la plataforma militar del aeropuerto de Aeroparque sin pasar por los escáneres ni los controles habituales de Aduana. Declaró además que la mayor parte de los equipajes tenían un destino fijo, ya que los cargamentos eran trasladados principalmente en vuelos oficiales con destino a la provincia de Santa Cruz. Videla, piloto del Tango 10, agregó datos fundamentales sobre Daniel Muñoz, fallecido secretario privado de Néstor Kirchner, al afirmar que voló hacia el sur completamente solo en la aeronave e incluso en una ocasión con una maleta que mantuvo cerca, negándose a facturarla y “no dejando que nadie la tocara” durante todo el vuelo. Posteriormente, sostuvo que al aterrizar en Río Gallegos, en el sur argentino, Muñoz no desembarcó en la terminal del aeropuerto sino en un extremo de la pista de aterrizaje desde donde realizó una retirada directa con dos o tres autos. Ratificó además que la flota aérea presidencial era utilizada además para enviar periódicos y revistas que el matrimonio Kirchner deseaba leer mientras pasaban los fines de semana en El Calafate y Río Gallegos, denuncia que ya llegó a los tribunales. Finalmente, detalló que la aeronave muchas veces despegaba a las 6 de la mañana para entregar a Cristina y Néstor un sobre que contenía un resumen de la cobertura informativa del día. Para concluir, indicó que las órdenes operativas para estos traslados llegaron por fax, firmadas por el entonces jefe de gabinete presidencial, Oscar Parrilli. Al final de su testimonio, estimó el costo de cada hora de vuelo en alrededor de 2.500 a 3.000 dólares. – Noticias relacionadas con TIMES/NA




