El gobierno del presidente Javier Milei está atacando una semana más corta con la reforma electoral en la cima de su agenda legislativa. La Casa Rosada quiere revivir su proyecto de ley que eliminaría las primarias de las PASO, un pilar clave de la estrategia electoral de la jefa del Gabinete Presidencial, Karina Milei, para 2027. El Senado sigue siendo el principal obstáculo a ese esfuerzo y la orden dada a los legisladores de La Libertad Avanza es contundente: “La prioridad es la reelección del Presidente”. El nuevo jefe de gabinete de Milei, Diego Santilli, se hace cargo de las negociaciones, que llevan semanas estancadas. La salida del predecesor de Santilli, Manuel Adorni, obligó al partido gobernante a reorganizar su grupo y adoptar una relación más abierta con los gobernadores y los grupos aliados. Pero el cambio de caras aún no ha cambiado la aritmética: los votos para descartar las primarias de las PASO aún no están. La reforma del sistema electoral requiere una mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso. En el Senado, eso significa 37 votos a favor: La Libertad Avanza tiene 21 legisladores propios y necesita obtener otros 16 votos de la Unión Cívica Radical (UCR), su aliado PRO, otros partidos provinciales y peronistas no kirchneristas que están abiertos al diálogo. Aquí es donde reside el punto muerto: gran parte de la oposición dispuesta a negociar con el gobierno no quiere perder las PASO, ya que las primarias pueden ayudarles a organizar frentes electorales amplios. Para la UCR, Pro y los partidos provinciales son una herramienta de negociación interna, no sólo un evento electoral. Dentro de la UCR, los senadores Carolina Losada y Maximiliano Abad se encuentran entre las voces que se oponen a cancelar las primarias. Las reservas también persisten dentro del PRO, incluso entre los sectores que dialogan con la Casa Rosada. Sin esas asambleas, el partido gobernante no tiene margen de maniobra: el kirchnerismo sigue oponiéndose casi unánimemente al proyecto de ley y los votos provinciales por sí solos no son suficientes para el partido gobernante. Patricia Bullrich, líder de la bancada de Le Libertad Avanza en el Senado, ya había dicho a sus colaboradores que el impulso reformista aún no tiene los números. Santilli ahora considera la negociación como una de sus primeras pruebas como jefe de gabinete; su llegada pretende dar dirección política a las conversaciones que, hasta ahora, se han estancado. El nuevo jefe de gabinete ya estaba familiarizado con el problema: mientras dirigía el Ministerio del Interior, mantuvo contacto con los gobernadores provinciales en un intento por acercar posiciones. Los funcionarios incluso consideraron alternativas y concesiones diseñadas para atraer a los gobernadores provinciales. Hasta ahora no ha sido suficiente. La Casa Rosada necesita que los gobernadores instruyan a sus senadores, pero varios optan por esperar antes de comprometerse. Entre quienes tienen reservas se encuentra Osvaldo Jaldo, gobernador de la provincia de Tucumán, quien recibirá al presidente Milei para las celebraciones del Día de la Independencia en la región esta semana. El debate sobre el proyecto de ley de borrón y cuenta nueva ‘Ficha Limpia’ también pesa sobre el paquete electoral. Varios grupos quieren separar ese capítulo del proyecto de ley principal. Martín Goerling, presidente del PRO en el Senado, presiona para que el tema se trate por separado. El proyecto de ley de Ficha Limpia prohibiría a las personas con una condena confirmada en apelación presentar candidaturas o ocupar cargos gubernamentales. Un proyecto de ley con ese fin ya fracasó en el Senado, quedando corto después de que dos legisladores de Misiones vinculados al exgobernador Carlos Rovira votaran en contra. Desde entonces, sectores de la UCR y del PRO miraron con recelo la posición de la Casa Rosada sobre el tema. Bullrich está tratando de mantener un término medio. Está dispuesta a tratar la Ficha Liimpia y la reforma electoral por separado, pero quiere que ambos proyectos de ley se voten en la misma sesión. Mientras tanto, quienes están dispuestos a negociar buscan evitar que el proyecto de ley anticorrupción esté vinculado al impulso de las PASO. El debate se produce en medio de una reorganización interna dentro del gobierno. Karina Milei, su máximo asesor Eduardo ‘Lule’ Menem y Santilli deberán coordinar la agenda legislativa, las relaciones con los gobernadores y la estrategia electoral 2027. En Balcarce 50, los funcionarios intentan demostrar que el cambio en la Jefatura de Gabinete tiene como objetivo reconstruir los vínculos con gobernadores y aliados. La presencia de 13 gobernadores en la toma de posesión de Santilli fue interpretada como una señal favorable, aunque la oportunidad para tomar fotografías aún no se ha traducido en votos. El gobierno quiere descartar las PASO para impulsar su estrategia presidencial, pero los sectores de la oposición dispuestos a negociar no parecen dispuestos a renunciar a las primarias, una herramienta que podría servirle en 2027. Santilli tendrá que demostrar si un cambio de estilo es suficiente para asegurar los votos que el oficialismo aún no tiene en el Senado.




