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Thursday, January 29, 2026

Reclamaciones de sobreprecios y destitución de funcionarios plantean interrogantes para Reidel, aliado de Milei

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La crisis de la agencia nuclear estatal Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) entró en una nueva fase. Luego de que se presentaran denuncias internas ante el Consejo de Integridad de la estatal por presuntas irregularidades en la contratación de servicios de limpieza, el directorio de la agencia nuclear decidió destituir a dos funcionarios previamente designados por el presidente de la empresa, Demian Reidel. Sin embargo, lejos de contenerse, la situación sigue empeorando. Perfil reveló las acusaciones iniciales a principios de este mes y ahora tiene acceso a una presentación ante tribunales federales presentada antes de que el conflicto se hiciera público. La demanda añade un antecedente preocupante: incluye una advertencia sobre la posibilidad de que las licitaciones se dirijan hacia empresas favorecidas. El caso que desencadenó el escándalo fue la licitación de servicios de limpieza para centrales nucleares. Según reveló Perfil a principios de este mes, una denuncia interna advirtió que una empresa llamada LX Argentina podría ganar la carrera con una oferta superior en 140 por ciento al costo histórico del servicio y los precios de referencia utilizados por la propia empresa. La presentación, firmada por el gerente de la central nuclear Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, describió presiones internas, intentos de reescribir informes técnicos y un proceso que, de tener éxito, habría implicado importantes daños económicos para la NASA. En ese contexto, el directorio resolvió suspender el contrato, despidiendo al gerente general de Nucleoeléctrica Argentina, Marcelo Famá, y al gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, dos hombres de confianza de Reidel. Famá fue reemplazado por Fernando Monserrat, quien anteriormente ocupaba el cargo y es ampliamente reconocido por los empleados de la empresa por su semana; Las responsabilidades de Pantuso pasaron temporalmente a Ricardo Matuk, quien dirige el área de Administración y Finanzas. La salida de ambos funcionarios coincide con la aparición de nuevas acusaciones que añaden más tensión al ambiente interno. A la presentación de Nolasco Sáenz ante el Comité de Integridad se sumó otra de la firma M&G Facility Service, quien cuestionó los requisitos de admisibilidad incluidos en las distintas licitaciones, denunciando exclusiones de forma discrecional. Según fuentes internas de la empresa, también hay una docena de presentaciones anónimas, permitidas según el reglamento del comité, lo que refuerza la sensación de que el conflicto va mucho más allá de un único expediente. Antecedentes El antecedente más delicado precede al revuelo mediático. Antes de que Perfil publicara el primer artículo sobre la licitación de servicios de limpieza, otra firma, Distribón SRL, había recurrido a un tribunal federal para impugnar otra licitación por presunta dirección de la competencia entre postores en una dirección. No se trata sólo de trabajos de limpieza general: la zona requiere, por ejemplo, trajes especiales contra la radiación, un servicio en el que la empresa tiene experiencia. La presentación de Distribón fue firmada por su propietario, Alejandro Davison, solicitando un amparo para suspender la licitación. Oscar Papavero, al frente de la Sala N° 1 en lo Civil y Comercial Federal de San Martín, no detuvo el proceso pero dejó abierta la cuestión de fondo sobre su legalidad, para luego remitirlo a la sala federal con competencia territorial en la zona de Campana. El demandante ahora está esperando el final del feriado judicial. En términos generales, la presentación de Distribón sostiene que NA-SA incorporó en la licitación requisitos arbitrarios, como exigir niveles mínimos de personal, antigüedad de las empresas y certificaciones técnicas que no tienen relación directa con el objeto del contrato. Según el demandante, las nuevas exigencias de la NASA venían acompañadas de calendarios imposibles. “A pesar de tratarse de un servicio con especificaciones técnicas complejas, al tratarse de residuos radiactivos, la licitación se convocó con un plazo extremadamente exigente de 15 días para la presentación de ofertas, lo que provocó aún más sospechas sobre las cláusulas que la encaminaban en una dirección, teniendo en cuenta el enorme volumen de documentación, evaluación y solicitud de antecedentes desorbitados”, sostiene la presentación. Nadie en la empresa quiere responder preguntas ni el propio Reidel, quien no respondió a los mensajes enviados por Perfil. Difícilmente los directivos alegarían desconocimiento del descontento entre algunas firmas con años prestando servicios para la empresa. Distribón, por ejemplo, envió cartas a la junta directiva para advertirles de la situación con ejemplos concretos de los requisitos, diciendo en uno de sus escritos: “Se requiere una plantilla permanente de 500 trabajadores cuando Distribón SRL lleva cuatro años prestando satisfactoriamente este servicio con un personal significativamente menor sin ser cuestionada en absoluto”. Esas cartas fueron enviadas al directorio los días 28 y 31 de octubre, mucho antes de que estallara el escándalo con LX Argentina. Luego pasó casi desapercibido en su momento pero hoy adquiere otra dimensión. Para algunos sectores con NA-SA, las presentaciones de Distribón anticiparon un patrón que luego reapareció en las acusaciones de Nolasco Sáenz y las que se acumulan en las últimas semanas: la sospecha de que los cambios introducidos en las licitaciones no eran neutrales sino que favorecían a un grupo reducido de postores. Dividido por la mitad El escándalo de LX Argentina terminó dividiendo al directorio por la mitad, según fuentes. Al igual que en la presentación de Distribón, Nolasco Sáenz destacó que algunas de las irregularidades se originaron en la modificación de los requisitos de admisibilidad exigidos a las empresas. En el caso del proceso cuestionado por Nolasco Sáenz, el funcionario sostuvo en su denuncia interna que, debido a esos cambios, de las nueve empresas que se presentaron para el contrato de servicios de limpieza del Lote 5 (el punto en cuestión), sólo dos lograron ser admitidas: La Mantovana Servicios Generales y LX Argentina. A los pocos días, y a pesar de no haber sido evaluado por Análisis Técnico, se incorporó a la firma Limpiolux como tercer posible proveedor. Los tres ofrecieron sumas sorprendentemente altas por encima de lo que se recauda actualmente por el servicio. Entre esas opciones, LX Argentina era la más económica y por eso se daba por sentado que había sido favorecida. Cuando se conoció esta información (reconstruida por Perfil a partir de conversaciones con fuentes conocedoras de las discusiones internas), el vicepresidente de NA-SA, Guido Lavalle, solicitó que el directorio se reuniera para analizar la cuestionada licitación y también debatir la continuidad de Pantuso y Famá. Su propuesta fue acompañada por Axel Larreteguy y Diego Chaher, este último director encargado de avanzar con la privatización del 54 por ciento de NA-SA, lo que explica, coinciden distintas fuentes, su interés en evitar que este conflicto interno escale y complique ese proceso. El grupo impulsó la sustitución de Famá por Monserrat con un objetivo concreto: contener el descontento interno y garantizar la continuidad operativa. “Nadie quiere que la gente se rebele en este contexto”, resumió una fuente con acceso a la dirección de la empresa. En unas semanas Atucha deberá afrontar una parada prevista por tareas de mantenimiento, un periodo crítico que exige desbloquear compras y contratos de corta duración. Para el consejo de administración, la prioridad es mantener el funcionamiento de la empresa con la mayor normalidad posible. Sin embargo, la votación dejó heridas abiertas. Dentro de la empresa cuentan que, antes de la reunión, Lavalle discutió ferozmente con Reidel. Según los informes, el presidente de NA-SA y el director Marco Campolonghi habrían intentado defender la continuidad de los funcionarios interrogados. Al verse en minoría, ambos abandonaron la reunión en un ambiente de máxima tensión. Perfil se comunicó con el departamento de Relaciones Institucionales de la empresa y con el propio Reidel para conocer su postura pero no obtuvo respuesta. Contraataque Lejos de cerrar el conflicto, el desplazamiento de Pantuso propició un contraataque. Apenas un día antes de ser despedido, el futuro exgerente de Coordinación Administrativa presentó un extenso escrito ante el Comité de Integridad y la junta directiva rechazando las acusaciones en su contra y apuntando directamente contra Nolasco Sáenz. En esa presentación, Pantuso sostuvo que la denuncia por la licitación de servicios de limpieza fue una reacción a su endurecimiento de los controles internos, acusando al director de la planta de haber convalidado en 2023 desviaciones superiores al 300 por ciento en contratos similares sin atender objeciones técnicas ni económicas. Esa acusación cruzada, que ahora se ha hecho pública, añade una nueva capa a una crisis que ya no se limita a una licitación o a un puñado de funcionarios. Está en juego el control de los procesos de compras en una empresa estratégica que enfrenta un plan de privatizaciones y luchas internas que, lejos de desvanecerse, sigue sumando capítulos. Pantuso es un periodista que trabajó con Daniel Scioli cuando era gobernador de la provincia de Buenos Aires mientras que, desde 2017, es socio del hermano del actual secretario de Turismo, Nicolás Scioli, en la consultora Imoove SRL. Este no es un detalle menor para sus adversarios que miran a la empresa Limpiolux (incorporada a la licitación que se debate ahora). La firma pertenece a la familia Peluso, que ha duplicado sus contratos bajo el gobierno de Milei, según informó el diario La Nación en mayo pasado. La expresidenta de la empresa, Cecilia Peluso, espera juicio por presunto sobreprecio en un contrato celebrado con la AFIP durante la gestión de Ricardo Echegaray. Su hermano Luis Alberto dirigió el Instituto de Lotería y Casinos de la provincia de Buenos Aires, cuando Scioli era gobernador. En el entorno de Pantuso niegan que ese vínculo explique el ingreso de Limpiolux a la polémica licitación y que haya ingresado a NA-SA por palabra del ex corredor de lanchas rápidas. Los defensores dicen que Pantuso y Famá no fueron despedidos sino que sólo se les suspendió el derecho a firmar. Sin embargo, saben que de inmediato se iniciará una investigación interna para evaluar si corresponde un procedimiento sumario. Están evaluando si presentan sus dimisiones mientras en público reclaman hasta ahora la cabeza de Reidel. A pesar de ser un gran amigo de Javier Milei, Reidel, un talentoso físico, sabe que se ha ganado más de un enemigo dentro de La Libertad Avanza. Por eso no hay confianza en que haya alguna defensa vehemente de su gestión. Por ahora prevalece el silencio mientras avanzan las acusaciones internas. noticias relacionadas

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