La reunión programada entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la gobernante encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quedó cancelada este jueves 12 de marzo, a pocas horas de su realización. El encuentro, previsto para este viernes 13 de marzo en el puente internacional Atanasio Girardot (conocido como puente Tienditas), en la frontera entre Cúcuta y el estado Táchira, buscaba marcar el primer diálogo presencial entre ambos mandatarios desde que Rodríguez asumió el poder interino tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026. La decisión de suspender la cita provino del lado venezolano, según coinciden varios medios colombianos, que citan fuentes cercanas al Palacio de Miraflores que alegaron «motivos de seguridad» como causa principal. La notificación de última hora se realizó de forma unilateral y ya fue confirmada por autoridades colombianas, aunque sin detalles adicionales sobre los riesgos específicos invocados. El gobierno colombiano había dispuesto un amplio dispositivo de seguridad: cierre parcial del puente, despliegue militar, acreditación de prensa y escenarios preparados en la zona de Villa del Rosario (Norte de Santander), destacando los medios del país cafetero. En las últimas horas del jueves, las autoridades comenzaron a desmontar las estructuras y levantar las restricciones de tránsito. La agenda bilateral incluía temas prioritarios: cooperación económica, importación de gas venezolano a Colombia, seguridad binacional (con énfasis en el narcotráfico y grupos armados en la frontera) y fortalecimiento de las relaciones diplomáticas tras años de tensiones. Este encuentro representó el debut internacional de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, en el día 67 de su gestión, y un paso clave para relanzar la relación colombo-venezolana, cargada de altibajos históricos por diferencias ideológicas y políticas. Hasta el momento, ninguna de las partes oficiales anunció una nueva fecha. La Cancillería colombiana y la Presidencia confirmaron la suspensión, mientras que en redes sociales y medios de ambos países la noticia generaba reacciones inmediatas y especulaciones sobre posibles repercusiones en la agenda energética y de seguridad regional.




