El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, evade responder directamente a preguntas clave sobre las intenciones del gobierno de Donald Trump respecto a Nicolás Maduro en Venezuela, en un contexto de creciente tensión diplomática. Durante una conferencia de prensa este viernes, Rubio optó por mantener un enfoque en la protección de los intereses nacionales de su país. En lugar de confirmar o negar acciones específicas contra el régimen venezolano. Esta postura refleja la complejidad de la política exterior estadounidense hacia América Latina, donde Venezuela representa un punto de conflicto constante debido a sus alianzas internacionales y problemas internos. El secretario de Estado evitó dar detalles específicos al ser interrogado sobre si la administración Trump busca remover a Nicolás Maduro del poder. En su lugar, enfatizó que el régimen en Caracas es ilegítimo y coopera con entidades que amenazan la seguridad de Estados Unidos. Según sus palabras, el objetivo principal es «garantizar la estabilidad regional y proteger los intereses estadounidenses frente a amenazas como el terrorismo y el narcotráfico». Rubio no dudó en acusar al gobierno chavista de colaborar con Irán, Hezbolá y grupos narcotraficantes. Destacó que organizaciones como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las FARC colombianas operan libremente en territorio venezolano, «lo que agrava la situación de seguridad en la región». Esta narrativa subraya la percepción de Venezuela como un estado fallido que exporta inestabilidad a sus vecinos y más allá. respondió: “Pueden interpretarlo como quieran”.«En eso nos estamos enfocando todo el tiempo porque es una amenaza al interés nacional de Estados Unidos. Ahora bien, ¿consideramos legítimo a Maduro? No», enfatizó.Marco Rubio tampoco quiso opinar sobre si el Gobierno estadounidense necesita la autorización del Congreso para llevar a cabo ataques contra territorio venezolano.«No ha pasado nada que nos obligue a solicitar la aprobación del Congreso», afirmó.




