La mayor federación sindical de Argentina, la Confederación General del Trabajo (CGT), lanzó el lunes un recurso constitucional contra la emblemática reforma laboral del presidente Javier Milei, tres días después de su adopción. La Ley de Modernización Laboral de Milei permite jornadas laborales de hasta 12 horas, reduce indemnizaciones por despido, limita el derecho de huelga y baja los impuestos patronales, entre otras disposiciones. Su adopción el viernes pasado le dio una victoria al presidente de La Libertad Avanza mientras presiona para impulsar la contratación flexibilizando lo que él describe como las anticuadas leyes laborales de Argentina. Sus críticos dicen que la legislación hace retroceder derechos laborales conquistados con tanto esfuerzo. La asociación de abogados estatales AGAE (Asociación Gremial de Abogacía del Estado) cuestionó la ley por inconstitucional, argumentando que “perjudica a los trabajadores”, escribió en las redes sociales el vicepresidente del sindicato, Roberto Álvarez. La CGT, que convocó una huelga general a principios de este mes que paralizó a Argentina, también anunció acciones legales. “La mal llamada ‘modernización’ afecta gravemente derechos colectivos e individuales, violando expresamente principios constitucionales”, afirmó la CGT en un comunicado difundido tras presentar su demanda de inconstitucionalidad ante los tribunales. La agrupación sindical considera que la nueva ley, que aún no ha sido promulgada, viola “el principio de progresividad (o no regresión), que impide la adopción de medidas injustificadas que representen un retroceso en los derechos laborales adquiridos”. El lunes, la CGT organizó protestas en varias ciudades, insistiendo en que restablecer prácticas laborales “cercanas a la servidumbre o la esclavitud” no crearía empleos. Milei argumentó que las leyes laborales argentinas desalentaban la contratación formal al ser demasiado restrictivas. Más del 43 por ciento de los trabajadores del país carecen de contratos de trabajo formales. Las encuestas muestran que los argentinos están divididos sobre la reforma: una encuesta reciente encontró un 48,6 por ciento a favor y un 45,2 por ciento en contra. – TIMES/AFP/NA




