Screenshot La situación en la planta de Topper ubicada en la localidad tucumana de Aguilares atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. Con casi mil trabajadores en actividad, la fábrica acumula despidos, suspensiones y una fuerte reducción de la jornada laboral que impacta directamente en los ingresos del personal y alimenta el temor por la continuidad de la producción. El deterioro no es reciente. En 2024 la empresa despidió a 120 operarios y en febrero de 2025 otros 23 trabajadores quedaron fuera de la planta. Meses más tarde comenzaron las suspensiones, en un intento por adecuar la producción a la caída de la demanda. Desde entonces, el clima en la fábrica es de incertidumbre permanente. En junio del año pasado la empresa y el sindicato acordaron un esquema de reducción de jornada laboral para intentar evitar nuevos despidos. El acuerdo eliminó el trabajo de los sábados y también parte de la jornada del viernes. Además, cada dos semanas se suspendía completamente el viernes, lo que implicaba una disminución directa en los salarios de los operarios. Ese esquema se rigió hasta el 28 de febrero. Sin embargo, cuando los trabajadores se presentaron para retomar la jornada completa, la empresa comunicó que no contaba con insumos suficientes para sostener la producción durante toda la semana. Según fuentes sindicales, el programa productivo actual solo garantiza actividad de lunes a jueves. La crisis se explica, en parte, por el desplome de las ventas y por el impacto de la apertura de importaciones sobre la industria del calzado. Desde la compañía señalaron en reiteradas oportunidades que la competencia con productos importados, especialmente provenientes de Asia, genera una fuerte disparidad de costos que complica la producción local. El impacto ya se siente con fuerza en el bolsillo de los trabajadores. Daniel Gordillo, delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), explicó que la reducción de jornada implicó renunciar cerca de 15 horas de salario por quincena, lo que representa una pérdida de entre 150.000 y 200.000 pesos según la categoría. En ese contexto, la mayoría de los operadores percibe ingresos cercanos a los 700 mil pesos mensuales, una cifra que queda rápidamente erosionada por la inflación. “Venimos perdiendo cerca de 200 mil pesos por quincena y no hay bolsillo que aguante”, advirtió el delegado al describir el deterioro del poder adquisitivo dentro de la planta. Mientras tanto, crece la preocupación por el futuro de la fábrica. La planta de Aguilares es la única instalación productiva de Topper en Argentina y un eventual cierre tendría impacto directo en la continuidad de la marca en el país. A esto se suma la versión de que la empresa abrió un programa de retiros voluntarios que se pagarían en cuotas, lo que alimenta aún más la incertidumbre entre los trabajadores que intentan sostener sus puestos en medio de un escenario cada vez más adverso. Leer a continuación 10/03/2026 Muni Seligmann reveló el duro momento con su bebé: “Se fracturó el cráneo” 10/03/2026 El frigorífico ArreBeef suspende a 400 trabajadores 10/03/2026 Javier Milei: “Los que defienden la industria nacional son unos chorros” 10/03/2026 El polémico y agresivo regalo de un Municipio a las mujeres por su día 03/09/2026 Derrumbe en plena Avenida del Libertador: trabajan bomberos y el SAME




