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Sunday, May 24, 2026

Truchas en la Patagonia: emociones todo el año

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Las temporadas de pesca de salmónidos año a año tienen un parate, un paréntesis que nos tiene esperando hasta la próxima. Esperar luego del cierre es lo habitual pero, afortunadamente, después de evaluaciones, pruebas y observaciones, en Chubut este invierno habrá una serie de pesqueros que, con los cuidados del caso para no afectar el ciclo natural de los peces, extenderán su cierre, otros que abrirán antes y algunos que permanecerán abiertos todo el año. Una medida que también tiende a beneficiar al turismo en general y al pesquero en particular. Luego de que guías, prestadores de servicios, servidores públicos y la comunidad en general debió dejar de lado sus tareas habituales para luchar mancomunadamente para combatir los grandes incendios que asolaron a la región este verano, las nuevas medidas parecen resultar un soplo de aire fresco.   Invitados por la Secretaría de Pesca y con el apoyo de los municipios de Trevelin en especial, además de Esquel, Cholila, El Hoyo y Lago Puelo, recorrimos una serie de pesqueros que no suelen fallar.  Río Futaleufú: un clásico de la región, el río que todos debieran pescar alguna vez en la vida, apto para noveles y experimentados pescadores con infinidad de posibilidades y estilos para seducir a las muchas truchas que lo habitan o que circulan por sus aguas. Alojados primero en La Floral Lodge de Cordillera, cuyo lema se ajusta muy bien a su realidad: “Donde el valle es historia y la montaña refugio”; y luego en el estratégico Entre Senderos Lodge, abordamos este río con Gonzalo De Horta como guía y Nahuel Moral completando el equipo. Técnica errónea La pesca habitual de orillas, que siempre nos ha funcionado, esta vez no nos dio ni un sólo pique y sí los fuimos encontrando en las profundidades del río, en el medio del caudal. Evidentemente, el brusco cambio de cota por suelta de agua de la represa afectó más a los bordes que al corazón del torrente. Para pescar abajo debimos poner líneas de entre 200 y 250 grains, estrímeres lastrados como Striptease, Zonker, String Leech, Woollys e Intruder, entre otros. Los resultados fueron muy buenos. Unos cuantos piques, de marrones principalmente, totalizando por caña –en una jornada completa– entre 8 y 12 capturas sin que ninguna sea pequeña. La última hora, a pesar de que no hubo eclosiones, fue muy buena también con truchas subiendo a nuestras Goddard Caddis con tipetts 3X, que comían en un sector de mucha alga y afinar demasiado era perderlas por cortes entre la vegetación donde se refugiaban luego de la clavada.  Una belleza de pesca, una belleza de río y una belleza de lugar. No es sencillo irse de Entre Senderos, magnífico enclave a la orilla del gran cauce, con notable gastronomía y una atención de primera. Irse es querer volver siempre.  Río Carrileufú: cerca de Cholila está el Carrileufú River Lodge, un lugar donde se respira pesca desde que se traspone su tranquera, y pesca de la buena gracias a la impronta de Pancho Panzer. Con Oliver como anfitrión y Germán Marzano como guía, resolvimos flotar el último tramo del río. Y allá fuimos en un cómodo drift boat casteando con equipos #6 y líneas de flote a cuanta trucha pudiéramos detectar, sea porque la viéramos o porque notáramos movimientos de agua, subidas, rises y zipeos. Con una atractora como la Chubby Chernobyl (muy flotadora y bien visible) y una ninfa Pheasant Tail en anzuelo #14 a #16 sin lastrar, colgando abajo a 30 o 40 cm con un 5X, pudimos capturar varias arcoíris notables por su tamaño, su vitalidad y su pigmentación casi de primavera.  Eso sí, los tiros debieron ser largos para no delatarse. Son truchas muy sensibles y están muy alertas: las que llegan a adultas fueron pinchadas más de una vez seguramente, y dudan y rehúyen ante cualquier imperfección del lance o del engaño. Lanzando lejos se aumentan la chances de tomadas, pero se dificulta un poco más la clavada al haber muchos metros de línea en juego. Esta pesca la hicimos con bastante efectividad en los tramos donde el río es tranquilo y arremansado, con algunas truchas subiendo y tomando la Chubby también. Donde se acelera un poco la corriente y hay profundidad cambiamos tippet por 4X y lo alargamos hasta 1 m con una ninfa de Stonefly en anzuelo de jigg #10, con bead head y patas de goma, que también nos resultó efectiva con las arcoíris.  A las marrones las capturamos con líneas sinking tip, lanzando hacia las orillas con barranca o al límite del enganche cerca de sauces y otros arboles. Las moscas que obtuvieron ataques fueron la JJ Special y la Kreelex Minnow dorada. Disfrutamos de una excelente flotada y de una gran estadía en el distinguido Carrileufu River Lodge, vivencias para atesorar en el baúl de los muy buenos recuerdos. Más ámbitos  Desemboque del Epuyén y Lago Puelo: fuimos, por invitación de Marcela Solari, al Camping El Desemboque, a buscar salmones Chinook con los guías Rodrigo Pérez Llahi y Edgardo –Mangangá– Repossi (ver recuadro Chinook). Pero a falta de piques de estos grandes colosos, decidimos navegar por el lago buscando sectores de paredones a pique con aguas profundas. Y con equipos #7 y #8, líneas densas y estrímeres grandes lastrados como Sex Dungeon, In-Core Leech y Minnows articulados pudimos dar con buenos piques de truchas marrones. A falta de pan, buenas son tortas, dice el refrán que podría adaptase a: a falta de salmones, buenas son  las marrones.  Lago Verde: alojados en el Parque Los Alerces, en los domos del Camping Bahía Rosales, con Martín –Willy– Coronado, excelente guía y gran pescador, hijo de un amigo de muchos años como Marcelo Coronado, nos embarcamos en la última etapa de esta aventura. Con él abordamos la pesca de este espejo que recibe el caudal del célebre río Rivadavia y entrega sus aguas al gran río Arrayanes. Si teníamos alguna duda, el Verde a fuerza de piques las despejó a todas.  Con equipos #6 y #7 y líneas de flote con grandes atractors, hasta con líneas de hundimiento en paredones, bahías, juncales y la boca del Arrayanes, tuvimos una despedida de Chubut a toda orquesta. Arcoíris de notable contextura en los veriles cercanos a los juncos, marrones aguerridas y de gran fiereza atacando bien abajo las Intruders o las Woolly articuladas. Piques que, con el correr de la tarde lluviosa, se fueron acentuando hasta terminar la jornada con dos buenos dobletes. La realidad superando las expectativas. Situaciones que este año podremos volver a vivir sin tener que esperar al 1 de noviembre, como nos tenían acostumbrados las temporadas anteriores con receso invernal. Ya no es tan así, el ciclo no se cierra del todo, quedan lugares y posibilidades de continuar pescando. Afortunadamente, un final que se pospone no está haciendo otra cosa que dándole tiempo a la transformación. Y si esa transformación es para bien de todos: ¡bienvenida sea! ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter.

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