El rompecabezas que es Argentina nunca está completo sin los datos que periódicamente publican investigadores del Observatorio de la Deuda, organismo de vigilancia de la pobreza social de la Universidad Católica Argentina (UCA). En su último informe, presentado la semana pasada, el organismo de control encontró que “el 19,8 por ciento de todos los niños y adolescentes no visitaron a un médico o dentista durante todo el año pasado por razones económicas, según lo informado por los adultos en sus familias u hogares”. Esta cifra lleva a detalles más tristes: más de una décima parte de los niños menores de cinco años (11,3 por ciento) y casi un tercio de los adolescentes no han sido consultados sobre su salud. En el caso particular de la atención odontológica, la cifra asciende al 17,4 por ciento de niños que no tienen acceso a un dentista por el mismo motivo: falta de dinero. El informe ODSA-UCA fue publicado por un equipo de investigadores coordinado por la socióloga Ianina Tuñón del Observatorio Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, junto a sus asistentes Valentina González Sisto y Lucrecia Freije. En una presentación del informe a la que asistió Perfil, Tuñon reveló que “casi uno de cada cinco argentinos menores de 17 años dejó de ir al médico, al dentista o a ambos durante 2025 por problemas económicos”. Dijo que las razones no fueron la falta de tiempo o la indiferencia familiar, sino más bien la falta de dinero. Incluso cuando existe un sistema de salud público gratuito, ir al médico puede costar dinero y también puede significar faltar al trabajo de los padres, lo que también puede perjudicar la economía familiar. La imposibilidad de acudir al médico aumenta al 27,5 por ciento entre los adolescentes. “La falta de atención odontológica ronda el 17 por ciento y por lo tanto sigue pasando a un segundo plano en el marco de las políticas de salud, a pesar de su impacto en la nutrición, la autoestima y la calidad de vida”, advirtió Tuñón. También vale la pena informar que, del análisis de la serie de datos de los últimos años, se desprende que 2025 mostró marcadas mejoras con respecto a años anteriores. Las cifras son muy superiores a las de 2020, en el momento álgido del confinamiento por la pandemia de Covid-19, con un mayor número de niños consultando a profesionales de la salud. El año pasado se sometieron a controles médicos más niños que en 2023 y 2024. Esto se produjo en un contexto en el que el número de familias no cubiertas por sistemas sanitarios prepagos, administrados por sindicatos o privados, aumentó al 61,2 por ciento. Por último, otra cifra confirmada: el año pasado, sólo el 4,1 por ciento de los niños fueron identificados por sus padres como con sobrepeso u obesidad. Este bajo porcentaje es importante, ya que contrasta fuertemente con la realidad: según la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, hasta el 41,1 por ciento de los niños entre cinco y 17 años tienen exceso de peso. Salud mental Otro hallazgo de la encuesta es que 18,1 por ciento de los niños de entre cinco y 17 años presentaron “síntomas de tristeza o ansiedad”, según la percepción de sus padres o responsables de ellos. La incidencia de estos síntomas indica que aumenta hasta el 21,2 por ciento durante la adolescencia y las niñas corren más riesgo que los hombres (24,7 frente a 18 por ciento). Esta situación también tiene consecuencias concretas para el proceso de aprendizaje. La probabilidad de que los niños con estos síntomas “no aprendan mucho” en la escuela es del 46 por ciento. Otro detalle de impacto del nuevo informe es que revela indirectamente otro problema educativo: el 30,6 por ciento de los niños asiste a escuelas donde los profesores “faltan frecuentemente o donde habitualmente se suspenden las clases”. Esto implica casi un tercio de los alumnos, cifra que aumenta al 44 por ciento entre los niños de los estratos socioeconómicos más bajos y en el Gran Buenos Aires. “Los datos recopilados indican que el ausentismo y la suspensión de clases son dos situaciones concentradas principalmente en las escuelas públicas, claramente atendidas por los sectores más vulnerables socialmente”, señaló Tuñón. El disfrute de la escuela también está en crisis. En 2025, un niño de cada 10 afirmó que “no disfruta ir a la escuela” (10,5 por ciento). Esta incidencia aumenta proporcionalmente con la edad, alcanzando el 15,6 por ciento entre los adolescentes. Este “rechazo” es particularmente alto entre los estratos sociales más bajos (15,8 por ciento). El informe, basado en la Encuesta de la Deuda Social Argentina 2025, analizó esta situación a través de entrevistas a 2.200 niños y sus familias, residentes en conglomerados urbanos a nivel nacional. Es la primera vez que estos problemas se miden sistemáticamente en estas dimensiones. Lo que muestran estas cifras es que la deuda social de Argentina no es sólo una cuestión de ingresos. Es una deuda con la sanidad y la educación que el Estado podría gestionar mejor, aunque no haya dinero.



